LA GUERRA CIVIL EN LA SIERRA DE MADRID

Lo que voy a compartir forma parte de mi HISTORIA FAMILIAR, pero también tiene que ver con algo que seguro que conocéis y que habéis oído hablar a muchos de vuestros abuelos y/o bisabuelos.

Yo pertenezco a un club de montaña desde que nací, porque mis abuelos educaron a mis padres transmitiéndoles el amor por la naturaleza y la montaña, y ellos a su vez lo han hecho conmigo. Por eso es una parte de mi historia. Este club se fundó en 1949 después de la Guerra Civil Española y años más tarde consiguió tener un refugio-albergue en el Puerto de Navacerrada.

¿Sabías que durante los primeros meses de la Guerra Civil Española, en las montañas de la Sierra de Madrid-Segovia tomaron posiciones los ejércitos de los dos bandos? Esto sucedió así, aunque no todos puertos de montaña y cotas de altura estaban dominados por el mismo bando.

El refugio de mi club, fue utilizado como bunker por el ejército republicano en los años de la guerra y cuando esta finalizó, la Guardia Civil lo ocupó y lo utilizó durante un tiempo. A principio de los años 50, el edificio pasó a formar parte del club de montaña y los propios socios, de origen humilde y dada la penuria de los tiempos en los que vivían, fueron los que realizaron alguna reforma. Actualmente la planta baja es el bunker original. Se conserva la entrada a él y se utiliza como leñera. Es un túnel de más de 13 metros de largo y desemboca en el actual comedor que antiguamente era el área donde estaban las armas que defendían el bunker y donde se colocaba a la caballería.

Sin embargo, este refugio no es ninguna excepción. Todavía quedan más restos de edificaciones en la zona del Puerto de Navacerrada y Cotos, territorio ocupado por las tropas republicanas, con soldados voluntarios del Batallón Alpino (uniformes en el Museo de Cercedilla). Al igual que en la zona del Puerto de Navafría, la cuerda del Pico del Nevero o en Cabeza Lijar en el Puerto del León, en donde hay restos de construcciones del ejército sublevado.

Esta es una historia más, que guardan las montañas. Ellas, no tienen solo una historia geológica, sino que mucha gente ha construido su vida a su alrededor. Siempre será un misterio saber que ha pasado en cada uno de sus rincones. Para conseguirlo solo tenemos que respetarlas y no olvidar las historias que sí conocemos, que se han vivido allí. 

Autora: Irene Mejía Ruiz

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